ORDO AB CHAO

El problema emocional del hombre

Decía Voltaire que la vida no era tan terrible, porque uno pasaba la mitad de ella dormido”. Si examinamos la historia del homo, no ha sido tan sapiens, ya que no ha estado siempre regido por la razón sino por sus miedos y emociones. Esta debilidad, históricamente la han sabido utilizar las organizaciones religiosas, para ejercer su dominio sobre el hombre. Ellas, las religiones, siempre han estado al lado de los que detentan el poder para brindarles y enseñarles el camino para el dominio de las sociedades, por medio de las emociones y de las creencias religiosas, que a la larga vienen a ser lo mismo.

Las creencias religiosas no se basan en nada racional y por eso recurren a la emoción, al sentimiento, al temor para asentar finalmente sus dogmas. Con el objeto de reforzar esta idea miremos la historia de los Caballeros Templarios, que fueron apoyados en un principio por la iglesia católica hasta que le fueron útiles, y posteriormente condenados a la hoguera por el Papa Clemente V en alianza con el rey de Francia Felipe IV “El Hermoso” cuando ya no les eran necesarios.

Las comunidades religiosas han sabido siempre que este es el camino para ejercer el liderazgo y el poder, porque las sociedades igualmente no son racionales, por ello le brindan al gobernarte de turno su apoyo para que pueda ejercer la fuerza, con tal que les permitan a ellas (las religiones) ejercer la influencia y el poder emocional. Porque los líderes religiosos saben que al final, ellos tendrán el dominio psicológico de la gente, y por ende el verdadero poder. Por eso cuando el poder civil cambia de manos, ellos también lo hacen pronto y con mucha facilidad y pueden permanecer dentro del nuevo régimen, independientemente de su mal o buen comportamiento anterior, y lo pueden hacer porque tienen el poder de la creencia, de la emoción que es por donde se rige la mayoría de la gente. El poder no radica en la fuerza, se puede contener temporalmente a la gente por la fuerza, pero el verdadero impulso o contención radica en el sentimiento, la creencia, la emoción y el miedo. Y si no miremos más detenidamente lo que fue la Revolución Francesa, la Revolución Bolchevique y el ascenso de Hitler (El Nacional Socialismo) al poder, y el desastre germánico de la Segunda Guerra Mundial. En este último capítulo del pueblo alemán había un gran componente emocional en las batallas que desató y libró.

El género humano del siglo XX y principios del XXI sigue siendo emocional y no racional, no hemos avanzado mucho, solo un pequeño porcentaje de personas es racional, o sea aquellas que se han preocupado por cultivar el pensamiento, estudiar los grandes filósofos, entre las que se encuentra afortunadamente la Masonería, que está buscando permanentemente el camino racional, de mejoramiento para todos sus integrantes y para toda la sociedad.

El que ignore el principio emocional está condenado al fracaso. Este principio lo potencializaron las nuevas religiones cristianas de este siglo y lo han explotado al máximo, por eso han crecido tan rápidamente y con el mismo fundamento, pues su doctrina es la misma que la de la Iglesia de Roma, basada en la Biblia, en la creencia, pero su metodología es netamente emocional, explota al máximo la debilidad psicológica del hombre frente a las enfermedades, frente a la muerte y ante el temor al infierno. Por eso ante todo busca presentar y explotar en público al máximo los falsos actos milagrosos existentes, buscando potencializar el poder psicológico de las personas para presentarlos como intervenciones divinas, lo que solo es una potencialización de la mente, estilo placebo, para superar los defectos físicos y orgánicos que están bajo el control de la mente, y presentarlos como milagrosos. Esto lo hacen en público, en presencia de grandes conglomerados de gente para aprovecharse del fenómeno emocional de masas que todos los masones aquí lo conocemos. Los rabinos, pastores y sacerdotes se presentan como los intermediarios necesarios e indispensables entre Dios y los hombres, con igual estilo a los de los brujos y chamanes de nuestras tribus ancestrales y actuales.

¿Todo esto a qué nos lleva? Deben estarse preguntando todos los lectores a estas alturas. Pero este escrito solo tiene un fin y es el de analizar un fenómeno muy significativo de nuestro tiempo. El fenómeno emocional promulgado por casi todas las religiones del mundo en contravía de la directriz racional que promulga nuestra orden. Pero esto no se queda solo aquí, porque es un fenómeno, que creo personalmente, ha contaminado el cerebro humano, llevándolo a posiciones irracionales, y si no lo creemos miremos los diferentes fenómenos que están ocurriendo en el mundo. Por ejemplo, las guerras religiosas antiguas y actuales entre Occidente y Oriente, entre Islámicos y Cristianos etc. Esto no es una lucha de creencias, es una lucha por el poder, por la dominación entre librepensadores y dogmáticos. El ser humano a través de su historia nunca ha estado en paz, siempre ha estado en guerra, por una u otra causa, llámese
territorio, religión o política, etc.

Con este escrito deseo reforzar la política de racionalización que debe esforzarse en practicar todo ser humano, independiente de sus creencias, y sobre todo el masón, que debe buscar en todo momento de la vida, la libertad de análisis y de pensamiento, para poder comprender los diferentes procesos que están establecidos y que se están estableciendo, como soluciones a la actual crisis mundial. Es un deber masónico nuestro con la sociedad, con nosotros mismos, y con las futuras generaciones, estudiar y denunciar aquellos sistemas perversos que afectan la sociedad en la que vivimos.

Cada conocimiento que se analice y posea es un enriquecimiento y una ventana más para contemplar este complejo mundo. No podemos ser pasivos de pensamiento porque las futuras generaciones nos lo reclamaran.

Por: Guillermo L. García Sánchez.

De los Maestros del Real Secreto